
Jonathan Cory-Wright finalizó su carrera en la Escuela de Arquitectura de Londres en 2004. Unos meses más tarde, se trasladó a España en donde descubrió la Arundo Donax, más conocida como la caña silvestre que crece en humedales de aguas permanentes o estacionales. A partir de una serie de investigaciones, llegó a la conclusión de que este vegetal era apto para la construcción sostenible e inició el proyecto llamado Canya viva.
Desde sus inicios, la enseñanza de la técnica para construir con cañas ha sido su principal objetivo: “Ahora quiero empezar a formar equipos locales, manteniendo toda esta energía, conocimiento y potencial que lleva un grupo cuando sus miembros siguen trabajando juntos”.
El arquitecto ha destacado la importancia de la labor comunitaria y la intervención de instituciones educativas, asociaciones de permacultura, bioconstructores locales o personas que quieran edificar en sus fincas. Por ello, ha alentado a los interesados en aprender esta técnica a crear redes locales para que una vez formado un grupo, él mismo pueda viajar e impartir los talleres. “Tras mis cursos, la gente siempre está muy animada y muchas veces motivada para hacer cosas parecidas, ya sea con caña u otros materiales naturales, e incluso, seguir trabajando profesionalmente conmigo. Ahora tengo un equipo de ocho personas que me ayudan a enseñar a grupos grandes”, ha asegurado.
En este marco, Cory-Wright ofrecerá el próximo 20 de enero una conferencia en Madrid con el objetivo de presentar el uso de la caña como material de construcción sostenible y el desarrollo de la técnica tras cuatro años de investigación en España y Portugal. La cita es a las 18 en la sala del teatro Liberarte, ubicado en la calle Francisca Conde 7 y la entrada es gratuita.
El método creado por el arquitecto permite formar módulos de caña de diferentes dimensiones, que unidos entre sí constituyen una red integral de arcos. El especialista ha afirmado que la edificación es “apta para cualquier clima” donde crezca el vegetal, pues transportar en trayectos largos niega la sostenibilidad del material. “Para adaptar la obra a climas más fríos o calientes, simplemente cambiamos el diseño de la casa, como el tamaño y la orientación de ventanas, el grosor de paredes y las proporciones de los materiales aislantes y conductivos”.
“La construcción con caña funciona mejor cuando hay grupo de varias personas pero es un trabajo en el que casi todas las edades y capacidades pueden participar. Económicamente es muy barato y algo que se puede hacer con materiales sanos, del entorno inmediato y con poca energía y pocas herramientas. Por ejemplo, el precio de una estructura de 10 ó 15 metros de diámetro puede variar entre los 6.000 y 10.000 euros mientras que para los gastos de materiales, como cuerda, transporte de cañas y herramientas hay que calcular entre 2.000 y 5.000 euros más”, ha precisado.
La caña es una de las plantas que crece más rápido en el mundo y lo hace en casi todos los ríos y ramblas de la zona mediterránea de España. Según ha explicado Cory-Wright, “por su carácter invasivo, en muchos casos, bloquea los ríos creando problemas”. Y argumenta: “su aprovechamiento es tan útil para estos ecosistemas como para nosotros y además, su cosecha continua implicaría que la caña volvería a crecer y así, absorbería CO2 mucho más rápido que si se deja madurar”.
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